martes, 30 de abril de 2019

RD y CIDH: 20 años de errores 1999 al 2019

Las relaciones entre la República Dominicana y la Corte Interamericana de Derechos Humanos comenzaron por mal camino en el 1999 y siguen peor en el 2019 por graves errores cometidos por los sucesivos gobiernos durante estos 20 años con la carta intencional de adhesión a dicho organismo que varios juristas presentaron e interpusieron ante al Tribunal Constitucional como parte de la documentación a evaluar dicha Alta corte dominicana.

En primer lugar y como lo ha establecido la Sentencia TC/0256/14 del Tribunal Constitucional (TC) en el 2014, la República Dominicana no esta bajo la jurisdicción de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), debido a que no se formuló bajo el mandado de la Constitución de la República el procedimiento realizado por el gobierno de entonces, encabezado por el doctor Leonel Fernández, como el de enviar una comunicación el 19 de Feb rero de 1999 en su ejercicio del Poder Ejecutivo para que el país fuera insertado en dicho organismo multilateral interamericano, como se ha publicado.
                                             
De hecho, el Senado de la República en el 2005 mediante certificación circulada en los medios locales, afirma, y fue parte de la base estudiada por el TC, de que no se registra ni presentación de proyecto y mucho menos aprobación del poder legislativo para que la República Dominicana ingresara como miembro del CIDH.

Desde ese entonces las relaciones entre la República Dominicana y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) comenzaron mal desde el 1999 y siguen peor en el 2019 por graves errores cometidos por los sucesivos gobiernos durante estos 20 años.
                                     
En un trabajo presentado por el actual embajador ante la OEA Gadeón Santos titulado “Antes y después de Eduardo la Torre” explica claramente en un párrafo lo que se definiría la política expansiva del gobierno que asumió las riendas del país del 1996-2000, y permite ver el gran grave error cometido entonces frente a la CIDH:
La llegada al Poder del doctor Leonel Fernández en 1996 produciría profundos cambios en la planificación y la conducción de nuestra política exterior. El acierto de nombrar como canciller al doctor Eduardo Latorre traería un nuevo estilo que transformaría la tradicional política apática y reactiva en una política exterior participativa, integracionista y pro-activa. El fin de la guerra fría, el proceso de globalización y el impacto de los cambios tecnológicos; unidos a las transformaciones económicas, sociales y políticas que se venían operando en el país favorecieron este cambio de tendencia. El hecho de que el Presidente de la república fuera un profundo conocedor del tema y el que pusiera en primer plano de su agenda el desarrollo de una nueva política exterior, fue determinante en el éxito internacional de este período de nuestra historia.” (http://gedeonsantos.com/antes-y-despues-de-eduardo-latorre/).


Esa política de tendencia al “multilaterismo” favorable al proceso de la globalización que ha dejado estragos socio-económicos en la República Dominicana, y siguió en los sucesivos gobiernos,  especialmente porque siguió la misma política globalista especialmente cuando el oficialista Partido de la Liberación Dominicana (PLD) vuelve al poder en el 2004 con Leonel Fernández por dos periodos consecutivos gobernando hasta el 2012 y el actual Danilo Medina en la presidencia desde el 2012… Vale decir casi un cuarto de siglo en el mismo error!
                               
Como era de esperarse, el continuismo de esa errática política con la CIDH y otras entidades similares en sus afanes más ideológicos e individualistas que como nación, sin evaluar la dinámica de una situación territorial complicada como ninguna otra nación cercana la tiene, que hace frontera con el país más pobre del hemisferio y uno del mundo, con el que no se tiene en común ni cultura, ni idioma ni origen, ni la misma dinámica de desarrollo ni objetivos hacia el futuro, le ha faltado a estos gobiernos el deber que obliga la constitución de pensar primero en la salud y salvaguarda que el espíritu de la Constitución demanda, pero sobre todo, cumplir con el juramento que hicieron al tomar el cargo, de defender los ideales y principios de los forjadores de nuestra patria, en aquel momento en que declararon la independencia de Haití en 1844.

El imperio de seguir y respetar la Carta Magna como guía no se ha cumplido en este ciclo reciente, al contrario, ha permitido un atentado peligroso contra el país y los jurístas lo están expresando. RD  en su relación con el vecino del otro lado fronterizo, ha estado bajo duras dificultades desde el mismo nacimiento independentista dominicano en 1844, sometida, acusada y desacreditada en todo tipo de foros internacionales casi en cada uno de los gobiernos del país vecino. Un país con el que colindamos fronteras, que ha tomado otro rumbo y que nunca han comprendido el derecho de nuestra nación dominicana a existir, incluso mucho antes de ellos haberse originalmente creado una Colonia  de Francia.

República Dominicana nunca ha invadido y mucho menos pensado en ocupar Haití, ellos en el nivel en donde están ha sido asuntos de Francia directamente y los más de 200 años que ellos han jugado y echado su propia suerte!

Jamás nuestros padres fundadores Juan Pablo Duarte, Matías Ramón Mella y Francisco del Rosario Sánchez, se hubieran imaginado que en la posteridad, las ambiciones de los intereses creados a favor de ideologías intervencionistas, primara en esos gobernantes sobre el absoluto derecho inalienable de preservar nuestra soberanía dominicana frente a cualquier intruso nacional y/o extranjero que osara en mancillarla.

El colofón de tantos errores cometidos en aquella gestión que "entregó sin criterio y legalidad nuestra esencia soberana a la CIDH" lo vemos hoy día cuando el entonces incumbente se atreve a opinar su observación sobre "Resolución de la Corte Interamericana: Otro atropello a la soberanía dominicana".  

Hay que tener "cara dura" para que el inicial responsable de la situación emita tales juicios!


Es esa supervivencia como nación y país, entre otras, las decisiones que los ciudadanos dominicanos dentro y fuera del territorio vamos a decidir en el 2020, quien levantara la antorcha por los mejores intereses dominicanos primero, porque como lo dijo el padre fundador: "Nunca me fue tan necesario como hoy el tener salud, corazón y juicio; hoy que hombres sin juicio y sin corazón conspiran contra la salud de la Patria.“   Juan Pablo Duarte

Hoy debemos repetirnos todos los dominicanos dentro y fuera del pais: DIOS, PATRIA y LIBERTAD!!

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